El pueblo de Dios es convocado en Sínodo. El Papa Francisco invita a toda la Iglesia a interrogarse sobre la sinodalidad, un tema decisivo para su vida y su misión porque “precisamente, el camino de la sinodalidad es el camino que Dios espera de la Iglesia del tercer milenio” (Papa Francisco).

El objetivo de este tiempo es que la Iglesia pueda aprender, a partir de este camino sinodal, qué procesos le pueden ayudar a vivir la comunión, realizar la participación y abrirse a la misión.

El “caminar juntos”, en efecto, es lo que mejor realiza y manifiesta la naturaleza de la Iglesia como Pueblo de Dios peregrino y misionero.

El camino sinodal tiene tres fases fundamentales. La fase diocesana se iniciará solemnemente el 9 y 10 de octubre del 2021 en Roma y el 17 de octubre siguiente en cada Iglesia particular, y se prolongará en ellas hasta el 15 de agosto de 2022. En una segunda fase, entre septiembre de 2022 y marzo de 2023 tendrán lugar las asambleas regionales y continentales. Finalmente, en octubre de 2023, tendrá lugar en Roma la XVI Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los obispos. Después del Sínodo está prevista la puesta en marcha de las propuestas y conclusiones, lo que implicará nuevamente a las Iglesias particulares.

El proceso sinodal pleno solo existirá verdaderamente si se implican en él las Iglesias particulares. En ellas y a partir de ellas existe la única Iglesia católica, y contribuyen eficazmente al bien de todo el cuerpo místico, que es también el cuerpo de las Iglesias (cf. LG23). La implicación de las Iglesias particulares alcanza también a otros organismos intermedios como los sínodos de las Iglesias orientales católicas, los Consejos y Asambleas de las Iglesias sui iuris y las Conferencias Episcopales, con sus expresiones nacionales, regionales y continentales.

La articulación en diferentes fases del proceso sinodal hace posible la escucha real del Pueblo de Dios y también una implicación de todos los obispos en los diferentes niveles de la vida eclesial (Iglesias particulares, Conferencias Episcopales u organismos correspondientes, Reuniones Internacionales de Conferencias Episcopales). Se garantiza así la participación de todos en el proceso sinodal y se configura un ejercicio de la colegialidad dentro del ejercicio de la sinodalidad, en la perspectiva subrayada por el Papa Francisco en el 50 aniversario de la institución del Sínodo de los Obispos.

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