Evangelio del día 20 de enero 2018

Lectura del santo Evangelio según San Marcos 3,20-21

En aquel tiempo, Jesús fue a casa con sus discipulos y se juntó de nuevo tanta gente que no los dejaban ni comer. Al enterarse su familia, vinieron a llevárselo, porque decían que no estaba en sus cabales..  Palabra del Señor.

Meditación

El evangelista señala que “su fama se extendió enseguida por todas partes, llegando a toda la comarca circundante de Galilea” (1,28).Pero el camino liberador emprendido por Jesús es considerado subversivo por los fariseos y letrados que creen que hay que parar a quien tanto bien hace, hay que apresar a quien tanto libera, hay que minar el prestigio de quien enseña con tal autoridad. Y por eso lo consideran blasfemo por perdonar los pecados al paralítico, de dudosa moral, por aceptar en su propio grupo y comer con muchos recaudadores y descreídos o porque sus discípulos no ayunan o porque escogen espigas en día de sábado. Minucias, al fin y al cabo, frente a tanto bien…

Ante la liberación que Jesús brinda al pueblo, los fariseos, junto con los herodianos -extraña pareja- se alían para acabar con Él. Acto seguido, a los fariseos se suman los parientes más cercanos de Jesús, que “fueron a echarle mano, pues se decía que había perdido el juicio.”

A una persona tan libre y tan subversiva como Jesús, que va contra toda ley y toda institución que oprima, reprima o suprima la vida, hay que quitarla de en medio para que no ponga de patas arriba el sistema. Esto es lo que deciden los saduceos y los herodianos con el pretexto de que Jesús actúa con el poder de Belcebú, o de que está loco, como dicen sus familiares.

Puede ser interesante destacar que esta decisión de matar a Jesús aparece ya al principio del evangelio de Marcos. Qué pudo hacer Jesús, qué fuerza de provocación hubo de tener su palabra y su obra para desatar tamaña decisión en sus enemigos y tan de entrada… Nadie podrá decir que Jesús resultó ser modelo de “prudencia política, tacto diplomático, sentido de realismo…”

Es importante considerarlo en estos tiempos en que el radicalismo y el utopismo del Evangelio no gozan de mucha admiración; en estos tiempos tan intensamente realistas y sin utopías…

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