Mons. Francisco Ozoria invita a cristianos a ser luz en sociedad en medio de males que afectan – Diario Católico


Santo Domingo Norte.- Bajo la intercesión de San Antonio de Padua, la Parroquia que lleva su mismo nombre en el Municipio de La Victoria, celebró ayer la Solemne Eucaristía presidida por el Arzobispo Metropolitano de Santo Domingo, Monseñor Francisco Ozoria Acosta.

Al arribar el cuarto día de sus Fiestas Patronales, la comunidad llena de fe y entusiasmo identificó la «Pobreza de Espíritu», una de las virtudes de su patrono.

Pasadas las 6:00 de la tarde, Su Eminencia Reverendísima inició la Santa Celebración y le acompañaron el Reverendo Padre Abraham Apolinario; nuestro arcipreste de la Zona Pastoral Sabana Perdida- La Victoria y párroco de San Antonio de Padua, Cecilio Castillo Sosa y el diácono de la Parroquia San Francisco Solano y coordinador zonal, Julio Nelson Germán.

Después de saludar a la feligresía, Ozoria dio gracias a Dios por las obras cristianas de la hermana Sor Mercedes Jorge, quien cumplió dos años de haber partido a la Casa del Padre y exhortó a los presentes a continuar esas obras como obras de la Iglesia.

Al iniciar su mensaje hizo referencia al Evangelio de hoy donde el Señor nos invita a ser luz del mundo y sal de la tierra.

«El Señor se lo pide a los discípulos de aquel momento y se lo pide a los discípulos de todos los tiempos, es decir a nosotros también que somos sus discípulos de hoy que somos su Iglesia», sostuvo.

Manifestó que todos conocemos cómo está la sociedad de hoy, la delincuencia, el mal que afecta en todas partes, los crímenes, asesinatos y desórdenes.

Ozoria Acosta afirmó que donde vivimos ahora hay un mal sabor, un malestar y nos estamos quejando.

«Cuando Jesús le dice a sus discípulos que debemos ser sal de la tierra quiere decir que tenemos la misión como discípulos del Señor de dar un buen sabor allí donde nosotros estamos y la sociedad en que vivimos», acotó.

En cuanto a la luz dijo que hay tinieblas y pecado en el mundo y que el Señor quiere que seamos luz e iluminemos, puntualizó.

«No podemos ser tinieblas, no somos tinieblas ni hijos de las tinieblas o de la oscuridad somos luz y debemos iluminar a todos aquellos que están a nuestro alrededor», aseguró.

Ante decenas de fieles indicó que nuestra vida y comportamiento debe corresponder a ser sal y luz.

Entre tanto citó las Sagradas Escrituras, explicando que una característica para ser sal y luz del mundo es la generosidad.

«Nosotros recibimos muchos regalos de Dios, recibimos la vida, el amor de Dios y con lo que hemos recibido de Dios estamos llamados a servir y ayudar a los demás a crecer, a ser persona que se opone a ser egoístas, a que que todo sea para nosotros, olvidándonos del bienestar y desarrollo de los demás», argumentó.

«Cada quien busca lo suyo, su bienestar y el Señor quiere que pensemos en los demás, incluso más que en nosotros mismos», enfatizó.

Al finalizar su homilía, el Arzobispo recordó las características de la hermana Sor Mercedes Jorge e invitó a los presentes a recordar las características de la religiosa mencionando su vocación cristiana, poniendo su trabajo pastoral como ejemplo.

La Eucaristía fue organizada por el Sector San Pablo I, Pastoral Familiar y la Capilla del Bambú.

Como invitados hicieron presencia la Fundación Madelaes, los Centros Educativos y la Escuela Laboral.

El Reverendo Padre Cecilio Castillo agradeció la presencia del Arzobispo, también a toda la comunidad y a ritmo del Ministerio Musical «A Una Sola Voz», se llevó al término la Sagrada Eucaristía.

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